Acogedor San Gimignano,
Me gusta tu pequeñez.
Tus calles tan envolventes, al igual que tu gente.
Agradezco su amabilidad, que sin ella no hubiéramos disfrutado igual, conocido igual o sido igual de felices.
Me impresionó tu arte.
La inesperada cantidad de galerías,
y la calidad,
y la creatividad.
Y ver tanta cerámica y pensar que tal vez era algo típico del lugar, pero luego hablar con un artesano y aprender que no.
Y a través de esa conversación conocer a un vero ceramista.
Para luego conseguir una nueva pieza para mi colección, cuidarla todo el día sin poder verla y tocarla sólo a través del papel que la protegía.
Regresar a casa.
Abrirla
y abrazarla.
Enamorarme de nuevo.
Felicidad envolvente.